domingo, 14 de julio de 2019


LA LEYENDA DE LAS AGUAS TERMALES DE HUAYNA PUTINA

Efrosina: ¿Cómo aparecieron las aguas termales en Huayna Putina?
Casiano: Hace muchos años, en tiempos precolombinos, cuando aún no existía el pueblo de Putina y eran los hombres de unos tribus llamados Kaluyos quienes tenía absoluto dominio sobre esos territorios de la actual Putina. Gobernada una Ñusta (una princesa).
Ella que deseaba la inmortalidad, se las arregló para aprender el secreto de una fuente milagrosa de aguas cristalinas, que mezclando magia y calor, obtuvo agua temperada en las cuales bañándose, era posible obtener la eterna juventud, y por ello la inmortalidad. La ñusta contrajo entonces varios matrimonios sucesivos. Conservándose joven mientras cada marido se hacía viejo y era enterrado y sustituido por el siguiente. Los maridos, como todo hombre de aquel entonces, estaban segados y por demás atontados ante esa bella mujer, creyeron que por ser hija de la divinidad nunca debían envejecer, para gobernarlos con vitalidad, ya que nunca pudieron descubrir su secreto.
            Un día la Ñusta se encariñó con chico que no tenía padres, y lo crió como si fuera suyo. Le brindó la mejor comida y leche fresca, lo vistió con prendas hechas de las mejores alpacas y vicuñas y a la amplitud de su palacio era sólo para él. Con los años creció gallardo, robusto, con todos los atributos que suelen considerarse admirables en un mocetón indígena. La ñusta decidió entonces que estaba “bueno”, y se casó con él.
            Pero él, no solo era un joven apuesto sino también un cerebro, que no se dejaba cegar por la belleza de su esposa, y reparó en que mientras él se hacía cada vez mayor, la ñusta parecía, congelada en el tiempo. De manera que se propuso descubrir el secreto misterioso de la eterna juventud de su conyugue. Días después la ñusta ya sospechaba de los planes de su esposo, decidió en la oscuridad trasladar la fuente lejos de su gente, excavó entre las rocas, muy cerca del río Putina Mayu, a las faldas del cerro y la escondió para bañarse en secreto.
            Al poco tiempo, se hizo evidente para la ñusta que el macetón tampoco envejecía, y empezó a desesperarse preguntándose el motivo, mientras las sospechas crecían carcomiendo su secreto en su alma. La egoísta ñusta, no aceptaba que otra persona poseyera también su eterna juventud; le había gustado el rol de viuda negra y el consecuente advenimiento de un marido nuevo, tenía miedo que el secreto se divulgara masivamente. Pronto una mañana cuando apenas el sol rayaba el cielo tímidamente y la ñusta presurosa se acercaba a su fuente para bañarse, descubrió que su hijo adoptivo devenido en marido también se estaba bañando es sus aguas. En eso el mocetón volteó bruscamente la mirada y de un manotazo rompió la fuente que era de barro cocido. El agua fue absorbida por la tierra. La desesperación de la ñusta fue tan grande que comenzó a gritar ¡Cuti!, ¡Cuti!... y el agua retornó en grandes chorros. Y al observar que el mocetón no deseaba salir del agua, ella indignada comenzó a gritar ¡Puhti!, ¡Puhti!, ¡Puhti! Yel agua se tornó hirviente. El mocetón no alcanzó a salirse, y acabó cocido en el agua.

            La ñusta tenía a salvo su secreto, y con más abundante agua, pero la temperatura hirviente del agua no disminuía por lo que aún no podía bañarse en ellas. Así que esperó unos días, meses, unos años, muchos años. La ñusta se percató entonces que su belleza estaba disminuyendo, su juventud se estaba terminando, y la temperatura hirviente del agua apenas disminuyó una in notable pisca. Su remedio de la juventud se terminó, muriendo de vejez.
            Las aguas se han enfriado un poco desde aquellos eventos precolombinos, porque en la actualidad la gente si puede bañarse en ellas.
            Eufrosina: ¿y el remedio a la eterna juventud?
Casiano: Eso averígualo tú misma.
Autor: Prof. Percy Alfredo Lipa Ccapa

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