LA LEYENDA DE LAS AGUAS TERMALES DE HUAYNA PUTINA
Efrosina:
¿Cómo aparecieron las aguas termales en Huayna Putina?
Casiano:
Hace muchos años, en tiempos precolombinos, cuando aún no existía el pueblo de
Putina y eran los hombres de unos tribus llamados Kaluyos quienes tenía
absoluto dominio sobre esos territorios de la actual Putina. Gobernada una
Ñusta (una princesa).
Ella
que deseaba la inmortalidad, se las arregló para aprender el secreto de una
fuente milagrosa de aguas cristalinas, que mezclando magia y calor, obtuvo agua
temperada en las cuales bañándose, era posible obtener la eterna juventud, y
por ello la inmortalidad. La ñusta contrajo entonces varios matrimonios
sucesivos. Conservándose joven mientras cada marido se hacía viejo y era
enterrado y sustituido por el siguiente. Los maridos, como todo hombre de aquel
entonces, estaban segados y por demás atontados ante esa bella mujer, creyeron
que por ser hija de la divinidad nunca debían envejecer, para gobernarlos con
vitalidad, ya que nunca pudieron descubrir su secreto.
Un día la Ñusta se encariñó con
chico que no tenía padres, y lo crió como si fuera suyo. Le brindó la mejor
comida y leche fresca, lo vistió con prendas hechas de las mejores alpacas y
vicuñas y a la amplitud de su palacio era sólo para él. Con los años creció
gallardo, robusto, con todos los atributos que suelen considerarse admirables
en un mocetón indígena. La ñusta decidió entonces que estaba “bueno”, y se casó
con él.
Pero él, no solo era un joven
apuesto sino también un cerebro, que no se dejaba cegar por la belleza de su
esposa, y reparó en que mientras él se hacía cada vez mayor, la ñusta parecía,
congelada en el tiempo. De manera que se propuso descubrir el secreto
misterioso de la eterna juventud de su conyugue. Días después la ñusta ya
sospechaba de los planes de su esposo, decidió en la oscuridad trasladar la
fuente lejos de su gente, excavó entre las rocas, muy cerca del río Putina
Mayu, a las faldas del cerro y la escondió para bañarse en secreto.
Al poco tiempo, se hizo evidente
para la ñusta que el macetón tampoco envejecía, y empezó a desesperarse
preguntándose el motivo, mientras las sospechas crecían carcomiendo su secreto
en su alma. La egoísta ñusta, no aceptaba que otra persona poseyera también su eterna
juventud; le había gustado el rol de viuda negra y el consecuente advenimiento
de un marido nuevo, tenía miedo que el secreto se divulgara masivamente. Pronto
una mañana cuando apenas el sol rayaba el cielo tímidamente y la ñusta
presurosa se acercaba a su fuente para bañarse, descubrió que su hijo adoptivo
devenido en marido también se estaba bañando es sus aguas. En eso el mocetón
volteó bruscamente la mirada y de un manotazo rompió la fuente que era de barro
cocido. El agua fue absorbida por la tierra. La desesperación de la ñusta fue
tan grande que comenzó a gritar ¡Cuti!, ¡Cuti!... y el agua retornó en grandes
chorros. Y al observar que el mocetón no deseaba salir del agua, ella indignada
comenzó a gritar ¡Puhti!, ¡Puhti!, ¡Puhti! Yel agua se tornó hirviente. El
mocetón no alcanzó a salirse, y acabó cocido en el agua.
La ñusta tenía a salvo su secreto, y
con más abundante agua, pero la temperatura hirviente del agua no disminuía por
lo que aún no podía bañarse en ellas. Así que esperó unos días, meses, unos
años, muchos años. La ñusta se percató entonces que su belleza estaba
disminuyendo, su juventud se estaba terminando, y la temperatura hirviente del
agua apenas disminuyó una in notable pisca. Su remedio de la juventud se
terminó, muriendo de vejez.
Las aguas se han enfriado un poco
desde aquellos eventos precolombinos, porque en la actualidad la gente si puede
bañarse en ellas.
Eufrosina:
¿y el remedio a la eterna juventud?
Casiano: Eso
averígualo tú misma.
Autor:
Prof. Percy Alfredo Lipa Ccapa

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